
todos llevamos la carita de patético,
aunque llevemos la cara más afeitada,
más bonita, más dientuda,
más coloreada, más tatuada,
más intervenida o más flaca.
todos llevamos la carita de imbécil,
aunque hablemos de sociedad,
trabajemos y no bebamos,
aunque no fumemos,
o solo hablemos de respeto y progreso.
todos llevamos la carita de idiota,
aunque hagamos dieta y ejercicio,
aunque nos dé por escribir o pintar.
todos llevamos la cara enferma de humano,
llevamos la cara que nos toca por defecto,
para impresentarse al mundo con su existir,
todos llevamos la cara enferma de rabia,
de sin amor, de mentira y pura apariencia.
Llevamos la cara,
no la mascara,
que con esa se pone peor.
llevamos un espacio vacío en la muela,
donde se cuela la carne,
un espacio abismal,
de desprecio e intolerancia,
de prejuicios y mal vivir.
y bueno,
quiero pedir un deseo antes de morir:
- si es que siguen empecinados con creer en dios, entonces les pido empecinadamente en creer en dragones y unicornios.
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